El alcalde, Pedro Rollán, explicó que esta medida se ha puesto en marcha "en respuesta a las demandas de numerosos vecinos". De esta forma, todos los días, los operarios que forman parte de esta brigada recorrerán las calles y parques de la ciudad, recogiendo los excrementos caninos que encuentren.
Desde el Ayuntamiento recuerdan que "esta iniciativa pretende mejorar la limpieza en la ciudad de estos residuos pero no viene a sustituir la obligación de los propietarios de mascotas de recoger los excrementos que éstos depositan en la vía pública".
Hace unos meses el Consistorio anunció el aumento de las multas para todas aquellas personas que sean vistas sin recoger los excrementos de sus perros y cuyo importe asciende a 200 euros.